attha, artha, Letra e Espírito, Sentido Literal, Sentido Primário
ALGUMAS PALAVRAS PALI
LETRA E ESPÍRITO
attha (= artha). En Anguttara Nikaya I.151, las cualificaciones del que ensena y del que escucha el Dhamma (la doctrina en tanto que ensenada, desitam, akkhyatam, etc.) son que cada uno separadamente y ambos juntos deben ser capaces de recibir (patisamvedeti)1 tanto el attha como el dhamma2 . Woodward (traductor del Anguttara Nikaya en la edición PTS) traduce «debe ser capaz de penetrar tanto la letra como el espíritu de ambos» y agrega en una nota que «Attha es el significado primario o de superficie; dhamma el significado aplicado»3 . No se da cuenta de que su palabra «de ambos» implica que hay un dhamma de un dhamma. No puede haber ninguna duda de que lo que se quiere decir es «debe ser capaz de recibir tanto la aplicación como la substancia» de la ensenanza.
En la sección inmediatamente siguiente, se dice que las mismas cualificaciones son un requisito previo si el discurso (katha) ha de ser efectivo (pavattani, traducido por Woodward como «provechoso» aquí y en el contexto similar de Anguttara Nikaya I.125), es decir, si ha de mover al que escucha de modo que resulte la acción.
Antes de proseguir, observemos que el sánscrito artha es el propósito, la razón, el uso, el valor, la aplicación y la función, tanto como el significado, de cualquier cosa a la que se hace referencia4 ; y aunque en el pensamiento «primitivo» la función y el significado coinciden, nosotros, que ya no pensamos en los términos de símbolos adecuados, somos incapaces de tratar la función y el significado con un único acto de la mente. Esto tiene un marcado efecto sobre nuestras teorías del arte, ya sea literario o ya sea plástico. Debe entenderse que, tanto desde el punto de vista indio, como desde el punto de vista escolástico, no puede decirse que el significado de una frase ha sido transmitido, de otro modo que en la medida en que el que escucha actúa respecto de lo que se supone que ha comprendido5 . En otras palabras, el Dhamma no puede ser comprendido aparte de su aplicación.
Por consiguiente, en Anguttara Nikaya II.17 encontramos que el hombre que ha aprendido sólo un poco, comprende, ya sea la aplicación (attha), o ya sea la substancia de la Ley (dhamma); y así, por su audición (sutena), es «innacido» (anuppanno, una expresión que recuerda vívidamente Jaiminiya Upanishad Brahmana III.14.8, «En verdad, es un hombre innacido hasta que no sacrifica»). La versión de Woodward es «no conoce la letra (attham), no conoce el significado (dhammam)», es decir, lo inverso mismo de lo que se propone. En Udana 70, sin embargo, donde tenemos «El ciego, el que no ve, no conoce el significado ni lo que no es el significado (attham, anattham, es decir, como aplicar y como no aplicar), no conoce el texto mismo ni lo que no es el texto» (dhammam, adhammam, es decir, no sabe cuando la doctrina ha sido expresada correctamente ni cuando lo ha sido incorrectamente), la versión de Woodward «no conoce lo provechoso (attham). no conoce el dhamma» está mucho más cerca del acierto. En Udana 6, «Es puro, es un Brahman, aquel en quien están la Verdad y la Doctrina (saccam ca dhammo ca)», saccam (= satyam) toma el lugar de attham, y equivale a vera sentenzia.
Las interpretaciones precedentes de attha y dhamma son confirmadas por dos textos Jataka. En Jataka VI.389 encontramos al Bodhisattva instruyendo a un rey, donde Cowell y Rouse traducen attham ca dhammam ca anusasati por «solía instruir al rey en las cosas temporales y espirituales»6 ; la referencia es inequívocamente al Arthasastra y al Dharmasastra, un significado completamente de acuerdo con los valores relativos encontrados arriba para attha y dhamma. Finalmente tenemos Jataka VI.251-252, donde el rey ruega al Bodhisattva que le ensene attham ca dhammam ca, «la conducta y la doctrina» (Cowell y Rouse lo traducen erróneamente por «el texto sagrado y su significado», invirtiendo el sentido de los términos). Por consiguiente, el Bodhisattva le ensena cómo actuar; ha de proteger a los Brahmanas y Samanas; alimentar al hambriento; no debe poner a trabajar ni a los hombres, ni a los bueyes, ni a los caballos viejos, sino dar a cada uno su débito, puesto que ellos le sirvieron cuando estaban fuertes; brevemente, ha de evitar la inrectitud y seguir la rectitud. Entonces, «la Gran Persona, habiéndole hablado en lo concerniente a la liberalidad y a las virtudes (dana y sila). procedió a instruirle en la Ley (dhamma) por medio de la parábola del carro que otorga todos los deseos». Esta parábola del carro comienza, «Tu cuerpo se llama el carro», y concluye «El Espíritu es el auriga» (kayo te ratha-sannato. atta va sarathi, casi verbalmente idéntica con Katha Upanishad III.3; ver arriba, s.v. atta (2)). Tenemos aquí un ejemplo literal de lo que se implicaba con attha y de lo que se implicaba con dhamma7 .
El análisis precedente será esencial para los estudios de rasa y de vyanjana, después; ver también sahajanetta.
NOTAS